Final Fantasy, La era de la Luz
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Un Pueblo Mágicamente Colorido

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Vie Ene 22, 2016 9:46 pm

No dormí en toda la noche. Estuve toda la noche con en ojo abierto mirando hafia las ventanas y la puerta. Escuchaba ruidos, pero no quería levantarme hasta que viviesen adentro, que era el lugar donde podía tender una emboscada, además no quería despertar innecesariamente a Bowgan y asustarlo más de lo que está. Se escuchaban ruidos en la puerta, en las puertas ajenas y en las ventanas. Salí a la mitad de la noche lentamente para espiar y parecía que alguien estaba forzando la tercera puerta contigua a la nuestra. La [304], exactamente. Era un hombre con tres fortachones, todos humes. Al ver que lograron abrir la puerta y entrar, fui lentamente a sus espaldas con mi espada y escudo y pude ver como amenazaban a una familia. Dos bangaas que parecían ser padre e hijo y una viera veían aterrorizados como los amenazaban a punta de hachas y espadas. El que parecía ser el líder tenía un hacha bastante grande y puso al bangaa en una posición perfecta para rebanar su cuello. Yo no podía permitir eso. Corrí hacia el cuarto, empuje con mi fuerza a cada ser que vi y puse mi escudo y espada entre el hacha, bloqueando el golpe. Mi brazo izquierdo quedó entumecido por bloquear ese poderoso golpe, pero al menos el bangaa estaba bien, y los empujes que di al entrar también salvaron a el resto de los integrantes de la familia del bangaa. El tipo no estaba muy contento.
-¡Cómo te atreves a evitar impar... - No me interesaba escuchar su sucio discurso, así que solo di un tajo vertical cerca de él. Le dio tiempo a esquivar y a mi de hablar.
-Lo que sea que implique asesinar inocentes no es impartir justicia, es asesinar. Ustedes no sois mas que sucios animales... ¡Y es mi deber como caballero el elimiraros! - El bangaa tomó un sable y dijo que me ayudaría, pero antes siquiera de empezar a luchar, unos guardias llegaron para arrestar a los bandidos. Dos bangaas, un hume y dos moguris lograron aplacar a los agresores y llevárselos. Vi sus blasones y enseguida entendí que el Juez Alraheim en persona los había enviado aquí o estaba aquí. Lograron llevarse a los cerdos de inmediato mientras yo quedé con el guardia y la familia en la habitación.
-Así que... ¿El señor Alraheim está aquí? - Hablé con el que quedó.
-Está en el cuartel, tomando cartas en el asunto de la federación hume.
-Estupendo. Quiero ayudar.
-Muchas gracias, señor Duesel. El señor Alraheim lo estará esperando en el cuartel. Ahora debo irme. - El guardia se fue y me despedí de la familia. Al parecer el alboroto no despertó a Bowgan y Artorias. No debía preocuparme de que se asustaran de más. Volví silenciosamente al sofá e intenté dormir un poco.
La mañana era placentera. "Los pájaros cantan, las plantas florecen... perfecto día para un picnic... pero es difícil pensar en eso cuando tu amigo está en peligro de muerte." Pensaba mientras veía a Bowgan dormir. Artorias parecía haber despertado primero que nosotros, así que nos saludó primero.
-Yo bien. Ya sé donde debemos dirigirnos. - Dije mientras sacaba de mis cosas raciones de comida enlatada. Sólo había que calentarla en algún sitio y tendríamos el desayuno. Bowgan aún parecía no querer salir de la cama. Pero cuando escuchó la comida enlatada inmediatamente se levantó para ver que era. Una era de carne y ave, por lo que hizo que bowgan le prestara atención.
-¡Ge... genial! Muero de hambre. - "Y lo dice el que ayer comió un pie de limón y un estofado entero. A veces me asombra el barril sin fondo que tiene Bowgan por estómago." Pensaba riéndome mientras trataba de usar más la mano izquierda para que no notaran lo que pasó anoche.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Sáb Ene 23, 2016 12:27 am

Nuestra mañana comenzaba enérgica con el desayuno enlatado listo para ser cocinado, una dirección a la cual ir, un Duesel algo demás de sonriente, y un Bowgan (-Al igual que yo) muertos del hambre. Por suerte, el comedor estaba cerca y donde hay un comedor debe haber una cocina. Por lo que nos dirigimos a la cocina con la idea de prepararnos el desayuno. Por suerte, el desayuno del Hospedaje se encontraba servido en el comedor y el anfitrión del Hospedaje, al vernos despiertos tan temprano, nos convidó a desayunar junto a él en el comedor. No dudamos en aceptar la oferta, en cualquier caso, podríamos guardar esa provisión para el viaje.

Luego del buen desayuno, empezamos a empacar las cosas y a alistar el equipo que llevaríamos para el viaje. Bowgan parecía algo nervioso, Duesel se veía algo desgastado, como si hubiese estando luchando, pero seguramente se debía al dormir en ese incómodo sofá y yo, nervioso de ver que conseguiría al perseguir a unas personas detestables. Recogimos todas las pertenencias y salimos.

"¿¡Pero qué rayos pasó aquí!?." - Reaccioné al ver una de las habitaciones de al lado nuestro.


A unos cuantos pasos de nuestra habitación se encontraba la habitación numero [304], pero de habitación no le quedaba nada, ya que dicha habitación, parecía haber sido victima de un especie de revuelta ya que se encontraba toda destrozada, con las paredes rayadas, los muebles destruidos, y varios objetos esparcidos por el piso. Lo que más me impresionaba de dicha destrucción es que no nos hubiésemos dado cuenta del alboroto que estaba sucediendo casi al lado nuestro. Más aún teniendo un Antro-Lobo, los cuales tienen los sentidos mejor desarrollados que las demás razas.

Me acerqué a la recepción del Hospedaje a preguntar por los daños de la habitación [304], a lo que me informan, fue causa de esa secta de Humes fanática de la cual hablaba Duesel el día de ayer en la plaza, el cual creía, eran los responsables de la agresión que le habían hecho a Bowgan.

"Supongo que nos toca hacer la labor de limpieza con esas escorias. Sir Duesel, le sigo." - Mencioné al salir del Hospedaje, esperando las indicaciones de Duesel.

Inmediatamente Duesel tomó el liderato del grupo y nos indicó el camino que debíamos seguir, el cual empezamos a seguir sin duda o queja alguna.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Sáb Ene 23, 2016 6:57 pm

Se nos facilitó el desayuno, lo cuál me hizo considerar el dejar mis provisiones en mi mochila. Bowgan o no quiso darse cuenta de los destrozos de las habitaciones adyacentes por miedo o simplemente no prestó atención, pero los de la secta tuvieron cuidado de no hacer mucho ruido, al parecer. Rápidamente estuve a cargo del grupo y nuestro primer destino sería el cuartel. Hace unos cuantos días atrás, ir a un cuartel sería un suicidio, pero por suerte tengo el salvoconducto de Alraheim, por lo que si al que muestre el salvoconducto no lo acata, sabría en el acto que es un traidor. La ciudad estaba tan animada como siempre, ciegos del peligro de la federación hume y su rastro de sangre. Sus acciones en Mysidia han costado muchas vidas inocentes y es momento de que pagen. En nuestro camino notamos que la Cafetería Vivi aún seguía cerrada y muchas de las tiendas que tienen dependientes o trabajadores de otras razas, salvo el hostal estaban cerradas. La mayoría de ellas con notas en la puerta. La gente estaba aglomerada alrededor de la tienda de elementos mágicos y empezaba a saber el por qué. Ahí, en la puerta se mostraba una amenaza de muerte a la dependienta del local comercial. Se incluía en la nota el nombre y su domicilio y decía que el que quería cobrar sangre por la gloria hume que fuese a exterminarla.
-Esto ha llegado demasiado lejos. - Dije con rabia. La chica era alguien amable y querida por todo Mysidia y todos también parecían estar cansados ya de la federación hume. -Vamos, es por aquí. - Dije mientras llevaba a Artorias y a Bowgan al cuartel. Mostré el salvoconducto al guardia de la entrada y me hizo ponerme mi casco. Parecía casi que regresaba a ser Obsidiana, alguien duro y recto referente al trabajo. Al entrar, me recibió uno de los guardias de Alraheim.
-Saludos, señor Duesel. El Juez Alraheim está impaciente por verlo. - Perfecto. Con la ayuda de Alraheim podremos expulsar a esos animales que se hacen llamar la federación hume de una vez por todas.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Dom Ene 24, 2016 7:46 am

Lo que ayer era alegría y tranquilidad, al siguiente día era miedo e incertidumbre. Había movimiento en el pueblo, pero las personas no parecían tan enérgicas que antes y con más razón al acércanos a un conglomerado de personas que se encontraba en las puertas de la tienda mágica. Duesel se expresaba molesto al ver como los habitantes del pueblo eran amenazados con cartas de muerte y cosas semejantes por lo que aceleró al paso hacia nuestro objetivo.

El pueblo de Mysidia no era tan pequeño como imaginaba, llegamos a caminar un poco más que cuando caminamos el día de ayer y ya me encontraba en un lugar desconocido. Terminamos llegando a un gran Cuartel, en el cual, Duesel parecía ya haber hecho una cita. Apenas entramos, Duesel se enserió, equipando su casco y cambiando la cara.

"Creí que atacaríamos el problema directamente." - Mencioné a Duesel al entrar por el Cuartel.

Seguramente el problema de la secta fanática no resultaba ser tan sencillo como pensaba al ver que Duesel nos había traído a un Cuartel Militar en busca de algo de apoyo. No pasó mucho tiempo hasta que apareció un soldado indicandole a Duesel que el Juez Alraheim lo estaba esperando.

"¿Quién es Alraheim? Sir Duesel." - Pregunté al escuchar su nombre del soldado.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Dom Ene 24, 2016 9:11 pm

EQUIPO Y HABILIDADES:
EQUIPO:

Antecesor (Espada Santa)
   [Pr. Est: Rotura de armadura. Turnos: 2. Anula Sacro. Absorbe Sacro]
Ancestro (Escudo)
   [Defiende: Muerte instantánea, Soporte: Mantenimiento+: Evita las roturas
    de equipo o esferas. [2veces/automatico]
Coraza de Cristal (Armadura Pesada)
   [Resiste: D. Catastróficos / Soporte: "Turbo PM+" (Utiliza dos usos en sus
   esferas de habilidad en lugar de uno, aumentando
    el rango de habilidad de uno a todos.) / Anti: Agua / Anti: Hielo]
Figurilla de Madera (Accesorio)
   [Auto-Lazaro / Reacción: "Premonición" (Repele ataques fisicos, no habilidades)]

HABILIDADES:

Ley Primordial: (Todos)
  Cambia las leyes del campo de batalla, enviando a los infractores a prisión. [Infinitas Veces]
Infracción: (1 Enemigo)
  Utiliza una carta roja para enviar al objetivo a prisión. [2veces]
Recuerdos Lejanos: (Todos los enemigos)
  Envía fantasmas de heroes pasados en su ayuda. Produce "Confusión" En los
   hombres y "Locura" en las mujeres. [1vez]
Rompe-Reacciones++: (1 Enemigo - Condicional)
  Rompe las reacciones al ser activadas si el usuario
   porta un "Escudo" [2veces/Automático]
Sanctus (1 Enemigo) (Arcanos Nvl 1-5)
  Causa daños graves de luz a un enemigo [3veces]


Las cosas en Mysidia se estaban saliendo demasiado de control. Para empezar, mi estadía aquí pasó de una semana a tres, los de la federación hume hicieron amenazas a todas las razas, incluyendome y por si no fuera poco, una de las víctimas fatales fue un siervo de Valseik. Las cosas estaban bastante mal y yo tenía que organizar el papeleo del asunto y tratar de no traspapelar nada. Ya el enemigo había usado esa estrategia para situarse en Mysidia y no iría a dejar que volviese a suceder. Rompí algunos documentos falsos y al terminar, guardé mis cosas y me dirigí al ala oeste. Los mercados estaban cerrados y los guardias buscaban a los responsables de las notas de amenaza. Di la orden de que todos los de otras razas viniesen al cuartel, ya que ahí estarían más seguros y fuera de amenazas debido a la cantidad de soldados que habían en el sector. Recibí un reporte en la mañana, cuando desperté. "Una familia de razas Bangaa y Viera fue atacada por un grupo de la federación hume. Un caballero de armadura roja, buscado por traición detuvo la agresión. Se procedió a la detención de los fanáticos, pero el caballero tenía un salvoconducto, por lo que fue dejado en libertad. Hmmm... " Tuve que admitir que sonreí un poco con el informe. Duesel estaba en Mysidia y detuvo un asesinato. Bien para él y para mí. Me hace falta apoyo en todo esto. Tomé mi casco. Lo iría a necesitar si quería defender a las distintas razas que llegarían al cuartel. Pendragón llegó a mi oficina en Mysidia.
- Señor, sir Duesel ha arribado y desea ayudarle en la captura de la federación hume, señor.
- Bien, iré yo mismo. Vuelve a tu puesto, Pendragón. Te necesito si los de la federación hume se presenta por aquí.
- ¡A la orden, señor! - Tal como Pendragón vino, se fue. Salí hacía la entrada del cuartel y logré ver a un Duesel armado, con casco y todo, un Bowgan asustado y un sujeto que no había visto antes. Parecía que llevava una armadura con una capa... no, alas rotas. Dejé de prestar atención y en lugar de eso, miré fijamente a Duesel.
- ¿A quién quieres engañar o intimidar con eso, Duesel? - Fue casi más una provocación que cualquier otra cosa, pero en estos instantes necesitaba toda la ayudaa posible
- Pero sería mejor que pasaran, así me pondrán al tanto de lo que ha pasado. - Di aviso a los guardias y me adelanté a mi oficina. Necesitabamos información, y de ésta manera debiamos conseguirla.



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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Lun Ene 25, 2016 12:10 am

Enfrentar el problema directamente sería una buena idea si tuviesemos la información de donde estaban, pero Bowgan parecía no querer cooperar por el miedo que sentía. Yo conocía a Bowgan desde hace mucho y a lo único que le tiene un miedo visceral es a los arácnidos, pero lejos de eso, adora la pelea. Posiblemente lo que sufrimos en Balfonheim haya tenido que ver también. Lo atacaron con la guardia baja, un movimiento rastrero y eso tenía que acabar. Artorias preguntaba quien era Alraheim y eso me hacía dudar si era de estas tierras o no, posiblemente no sea de cetus ni conosca quien son los jueces. Al menos intentaré explicárselo lo mejor que pueda.
-Combina a un rey y a un capitán militar y tienes a un juez. Prácticamente es un ser que vela por las leyes. Alraheim fue uno de mis mentores. No fue muy buen mentor, pero algo aprendí de él. Si alguien puede darnos información o brindarnos ayuda extra, ese es Alraheim. - En esos instantes estaba olvidando algo, como si fuese a hacer otra cosa en éste lugar... Espera, ya lo recuerdo... -También dejaremos a Bowgan a cuidado de los guardias. - Bowgan comenzó a mirarme sorprendido. -Es bastante evidente que el miedo que tiene está siendo causado por algo y quiero averiguar qué. - Bowgan parecía enojado.
-¡Esto... toy bi... bien, Du... duesel! N... no ti... tienes q... que... - Saltaba a la vista el nerviosismo y el pavor. Tenía que hacer algo.
-Bowgan, si vienes con nosotros lo único que harás en la batalla es paralizarte del miedo en el primer combate. Escúchame, no te voy a dejar morir así como así. Si quieres venir, antes tienes que expulsar ese miedo de tu sistema. Recuerda bien de que irán a por ti cuando te vean, debes primero pensar en lo útil que serás en la batalla y luego en los demás. Te quedas aquí y eso queda fuera de discusión. - No sólo lo decía por su bien, también lo decía por el bien de Sophia. Le rompería el corazón si le dijiese que Bowgan murió en acción y no quiero enfrentarme a eso. En poco tiempo Alraheim mostró su cara, o más bien, su casco. Su comentario cómico me hizo sentir que esta era una conversación entre amigos.
-Podría decir lo mismo de usted... - Solté una risa y luego me invitó a pasar a su oficina. El Juez Alraheim quería que le pusiese al tanto de lo que ha pasado. Le explique prácticamente todo lo que pasamos. Sobre lo de el ataque que sufrió Bowgan en el hostal, sobre lo que pasó esa noche y lo de los carteles. Esperaba poder ayudar en algo, pero con lo que he dicho había dado la ayuda que necesitaba. Ahora sólo quedaba ver que tipo de apoyo nos brindará el Juez Alraheim y ponernos a la acción. No descansaré hasta que toda la federación hume sea expulsada de Mysidia.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Lun Ene 25, 2016 1:51 am

Un Rey y un Capitán Militar mencionó Duesel al tratar de explicarme el significado del titulo de Juez, sonaba como un título muy codicioso y que todos desearían tener, capaz de impartir leyes y comandar ejércitos, parecido al de un Dictador. Pero eso ya dependería de quien estuviese bajo ese cargo. A la final, Duesel nunca terminó hablándome acerca de Alraheim, pero debía de suponer que se trataba de una persona fuerte o distinta de los demás al tener dicho titulo.

Duesel optó por dejar a Bowgan al resguardo de los Guardias del Cuartel, pensaba que psicológicamente no estaba preparado para volver al combate, pero tampoco podía apartarlo de golpe, sino su corazón podría llenarse de dudas al pensar en cosas innecesarias. De inmediato apareció nuestro anfitrión, un Bangaa completamente cubierto de una llamativa armadura que sin duda llamó mi atención por su diseño vanguardista, el cual no tardó mucho en expresar su saludo de bienvenida con Duesel al mismo tiempo que nos pedía entrar en una sala algo más privada para hablar de los detalles de su viaje hasta el Cuartel.

Pasó algo tiempo mientras Duesel informaba de forma detalla a Alraheim los sucesos que ocurrieron en su viaje hasta su llegada al pueblo de Mysidia, desde el punto en el que se cruzó conmigo en la plaza del pueblo hasta nuestra llegada al Cuartel.

"Así que habías sido tú..." - Dije en mi cabeza cuando escuché a Duesel reportar su incidente en el Hospedaje.

Alraheim no perdió el tiempo entre saludos y palabras al escuchar el reporte de Duesel, por lo que se apresuró en buscar en sus papeles y registros información que tuviese de la secta fanática Hume que tantos problemas le estaba causando al pueblo, él quería acabar con el problema de raíz y Duesel quería sus tan ansiadas respuestas. Me limité a escuchar y esperar por órdenes, no estoy acostumbrado a interactuar en conversaciones militares, menos aún cuando se trata de la planificación de un ataque.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Lun Ene 25, 2016 7:09 pm

Era extraño. Le había dado una tarea a Duesel y esa era el quedarse en Balfonheim para examinar a los presuntos traidores y al final estaba acá, en Mysidia. Al principio pensé que había venido aquí a holgazanear, pero escuchando lo que le pasó a Bowgan y viendo lo asustado que estaba, sólo pude suponer que algo grave había pasado en Balfonheim... pero mi prioridad ahora es Mysidia y debo defenderla a toda costa.
- Bien. He enviado a mis mejores hombres para investigar. Se hicieron pasar por fanáticos y lograron entrar con facilidad a la secta y sacar información. Su ubicación se encuentra en un lugar llamado Bastión, en la entrada sur. Pero he visto que tienen planeado atacar los domicilios de los habitantes de otras razas, incluyendo el cuartel, por lo que he llamado a cada habitante de otra raza y los he ocultado en las mazmorras del cuartel. Es el lugar más seguro, puesto que está bajo tierra, no hay monstruos y la entrada es secreta. - Hice una pausa y pensé un poco. "Tendremos ventaja si atacan el cuartel primero. El cuartel tiene bastantes humes fieles a nuestra causa y podría causar un desbalancelo para atacar su cuartel en primer lugar, pero dejaríamos a Mysidia desprotegida. Solo podemos confiar en que atacarán primero nuestra base." Movía mi cola de lado a lado, no podía dejar de preocuparme el resto de sitios que estaban desprotegidos, pero confiaba en que atacarían primero el cuartel, debido a que la evacuación se avisó de antemano y creo que ya más de uno debió haberse enterado. Lo hice literalmente un secreto a voces, y como estaban las cosas, casi prefería que fuese así.
- Podemos jugar nuestras cartas así... O enfrentar al enemigo de cara, o usar el cerebro y enfrentarlo en nuestro territorio. Sea cuál sea la decisión debemos pensarla con cuidado. No quiero que vidas se pierdan innecesariamente. - No podía evitar pensar en eso. Nos estamos enfrentando a una organización que odia visceralmente a todas las razas. Posiblemente yo sea la carnada perfecta.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Lun Ene 25, 2016 8:46 pm

La idea del Juez Alraheim era simple, el usar el cuartel como punto favorable para luego lograr nuestro contraataque. No era un plan que me gustase seguir, quería enfrentar el problema directamente y expulsarlos de Mysidia de una vez por todas, pero en éste caso debíamos ser cautelosos. El más mínimo error podía costar muchas vidas y no quería que se sacrificase más sólo por personas de mentes cerradas que no quieren entender por las buenas el vivir en armonía con personas que son distintos a ti por fuera. Asentí con la cabeza a lo que dijo Alraheim.
-Me quedaré aquí y acataré cómo buen soldado, Juez Alraheim. Pero me gustaría pedirle que fuese a dejar a Bowgan en las masmorras. - Bowgan me interrumpió antes de que pudiese decir una palabra.
-¡Y... ya basta, Du... duesel, puedo de... defenderme ta... tanto como tu! P... participaré en esto lo qu... quieras o no.
-Bien, perfecto. Cuando te den y caigas muerto al suelo, yo le diré a Sophia algo como... Lo siento, Bowgan murió por que prefirió no hacerme caso y correr al enemigo que recuperarse. ¿Qué me dices a eso? - Bowgan estaba siendo bastante inmaduro en participar en esto. Cuando le dije eso, simplemente bajó la cabeza y permaneció en silencio mientras se sentaba. Quería que estuviese seguro, ya que en Balfonheim casi no lo contaba... Aquí menos. Ya he tenido que lidiar con muchas pérdidas a lo largo de mis cruzadas y se que muchas veces, queriendo hacer todo con las mejores intenciones, terminas haciendo daño a tus camaradas o a ti mismo cuando no estabas en condiciones.
-Bueno, esperar el ataque en éste momento suena mejor, Juez Alraheim... Pero tenemos que idear una formación de combate. No sabemos cuantos son. ¿Tiene usted un plan? - Con una buena formación podríamos hacerle frente a cualquier enemigo, y estoy seguro de que Alraheim tenía algo en mente.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Lun Ene 25, 2016 9:45 pm

La pequeña habitación parecía la simulación de un consejo de guerra, ambas partes dando sus opiniones y estrategias ante el ataque del enemigo. Atacar o defender, las cosas parecían simplificarse a esas dos palabras, pero las cosas no siempre resultaban tan fáciles. Si optaban por resistir en el Cuartel, las tropas enemigas podían atacar un pueblo desprotegido. Si optaban por salir y atacar de forma contundente la base del enemigo, el Cuartel se encontraría a merced de un ataque sorpresa. Todo era cuestión de tomar la decisión más adecuada que pudiese acatar ambos puntos y minimizar el porcentaje de bajas.

"Bowgan, no te están apartando a un lado de la batalla. Necesitamos a alguien de confianza que pueda mantener el Cuartel en pie en la ausencia de Sir Duesel o el Juez Alraheim." - Hablé con Bowgan para motivarlo un poco.

Las opciones eran arriesgadas, ambas tenían sus porcentajes de aciertos y fallos. Pero para ello se hacían este tipo de reuniones, para hablar en los pros y los contras, lo bueno y lo malo, los sucesos y las consecuencias. Alraheim había ordenado la evacuación total del pueblo, pero eso no le constaba que todo el pueblo se encontrase totalmente evacuado, al igual que no mencionaba la capacidad armamentística del enemigo. Si estos podían preparar ataques sorpresa, si poseían vehículos anti-muro, entre otras cosas.

"Divide y conquistarás." - Mencioné al escuchar que la charla se había pausado.

No solía ser convocado para dar órdenes o planear ataques, pero sí había estado en ellos y claramente cada ejército contaba con un estratega el cual usaba el ejército para realizar ataques sorpresa, emboscar, apoyar e incluso contener, todo mediante la división de la fuerza del ejército que comandase. Mis palabras quedaron resonando en el vacío mientras Duesel y Alraheim se decidían en que hacer.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Mar Ene 26, 2016 3:27 am

Duesel estaba siendo muy rudo con Bowgan, pero había algo que no me gustaba del lobo, al parecer es víctima de un hechizo de miedo muy potente y aunque hacía lo posible por defenderse, no lo lograba. Podía curar ese estado perjudicial, pero aún así, el traer a alguien de otra raza hará que mi plan se desarmara como una torre de cartas.
- ¡Sana, Seso, a mi oficina! - Grité de inmediato y dos Miqo'tes con túnicas blancas se presentaron ante mi.
- ¡A sus órdenes, señor Alraheim! - Gritaron ambas felinas al unísono.
- Quiero que lleven a este antrolobo a las mazmorras y que reciba tratamiento contra el miedo. Así como me oíste, Bowgan. Ese miedo es un estado muy avanzado. No te preocupes, volverás a ser como antes en poco tiempo. - Bowgan casi me miró sorprendido. Como imaginaba, ni él sabía que tenía.
- ¡Cómo usted diga, Juez Alraheim! - Y tal como dijeron sus palabras, se llevaron a Bowgan, sin que éste opusiera resistencia alguna. Parece que entendió que en su estado actual no lograría ayudarnos en nada. El aegyl trató de animarlo mientras se lo llevaban, era algo admirable. Posiblemente le explicaría a futuro al aegyl la situación actual de Duesel y si nos podía ayudar, pero de momento les explicaría lo que tenía planeado.
- Bien, primero lo primero. La idea de dividir y conquistar podría funcionar bien. Tengo tendida una trampa en los cuarteles para quitarme del medio al mayor número de fanáticos posible. Ustedes deberán encsrgarse de su base, ya que si sospechan de la trampa, pueden emprender una retirada. Lo primero sería asignar unos grupos. Pendragón es un ninja, por lo que vendría bien en esta misión... - Tenía dos ideas, lo malo es que desconocía el número que se quedaría. Aunque si querían hacer un ataque a gran escala en el cuartel, deberían traer a su armada de cincuenta hombres, como dijeron mis espías. - Para mi plan en la base te necesito a ti, aegyl. Tu serás una pieza escencial en la defensa del cuartel. - Poner todas las fichas de ajedrez era mi especialidad, y contando con que el aegyl dijese que sí o no era crucial para que el plan tenga éxito.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Mar Ene 26, 2016 5:58 pm

Sabía que lo de Bowgan no era natural, ni siquiera sabía que eso era un estado alterado y me asombraba que el Juez Alraheim se hubiese dado cuenta tan rápido del asunto. Dos miqo'tes de túnicas blancas se llevaron a Bowgan hacía las mazmorras. El tratamiento le vendría bien para que se diese cuenta del peligro al que nos enfrentamos. Artorias le dio unas palabras de aliento a Bowgan y se lo llevaron a las mazmorras con esperanza de tratarlo. Después de que se lo llevarán, Alraheim parecía tener un plan que involucraba dos grupos. Uno que se quedase en el cuartel y defendiera la base y otro que fuese a la base enemiga y arrestara a sus líderes. La idea era bastante buena, pero lo del sigilo... pues digamos que no es mi fuerte. Me asombre bastante con la noticia de que Artorias era un aegyl. Ni yo sabía de ello y al ver lo que creía que era una capa y resultaron ser sus alas sólo me hizo hacer una mueca de dolor dentro del casco. Eso no me lo esperaba... Aun así, creo que debo darle a entender al Juez Alraheim de que mis capacidades de sigilo eran... Prácticamente nulas.
-Con todo respeto, Juez Alraheim. - Me levanté de la silla. -Su idea es buena, pero mis habilidades de sigilo son prácticamente nulas. Debería dejarme la defensa a mí, soy mejor para ello. - No quería echar a perder el plan del Juez Alraheim y dejar a Pendragón sólo, pero hasta yo se donde no sirvo, y mi fuerte no es el sigilo, es la defensa.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Mar Ene 26, 2016 6:40 pm

Alraheim terminó por explicar cual sería la estrategia que quería aplicar para enfrentar ésta situación. Duesel apoyaba el plan, pero sugería que se le hiciera cambio a su función para evitar un mal desarrollo del mismo. Y con respecto a mi, me daba igual cual fuese la función que quisieran asignarme. Ya estaba acostumbrado a seguir órdenes sin rechistar ni refunfuñar, además, me había ofrecido en servicios a la causa de Duesel.

"Mi objetivo es ayudar a Sir Duesel y si él necesita que los ayude, con gusto aceptaré cualquier labor." - Respondí a las opiniones de Alraheim.

Defensa o Ataque, Proteger o Destruir. El tiempo cambia, pero los objetivos no. Recordaba vagamente mi pasado, pero lo único que lograba recordar no era más que batallas, a veces cuestionaba para que había llegado al mundo o si mi misión en la vida era la de vivir batallando eternamente, pero no era momento de melancolías, era el momento de escuchar y cumplir. Esperé hasta las decisiones finales entre Alraheim y Duesel, debía prepararme en cuerpo y mente pero antes debía escuchar cual sería la función de cada quien en esta obra.

"¿Qué ordena entonces, Juez Alraheim?." - Pregunté.

El tiempo caía sobre nosotros y no teníamos conocimiento si la secta fanática Hume ya había movido sus fichas o si estaban a la espera del primer movimiento de parte de Alraheim.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Miér Ene 27, 2016 6:07 pm

Duesel me dio su desagrado por la idea, que su sigilo era nulo y que estaría enfocado más a la defensa. En cuanto al aegyl, el manifestó su aceptación por ambos planes. Lo sentía por Duesel y por mandarlo a algo que no era su fuerte pero para lo que amerita mi plan, lo necesito a él en la base y al aegyl aquí.
- Lo siento, Duesel... Pero necesito al aegyl aquí. Además, tu sólo tienes que capturar a unos imbéciles que posiblemente estén desarmados. No es la gran cosa. Confío en ti para esto. - No era algo que me agradase enviar a alguien a un lugar que no es su fuerte... Pero es eso o fallar y dejar bastantes vidas en peligro. - Bien. Les explicaré mi plan. ¡Pendragón! - Pendragón vino con unos papeles y los dejó sobre mi mesa. - Para empezar. Enviaré seis hombres a la defensa, el aegyl estará incluido. Cuando se aproxinen usaré mi carta de ley para poner dos leyes en el campo de batalla. La primera es la de batalla justa. Esa ley envía a prisión a un numero indefinido de enemigos para que la batalla sea justa. Si ellos caen en la trampa podremos diezmarlos con facilidad. La segunda ley es la de objetivo hume, la cuál sólo permitirá atacar a humes. Ahí es donde entras tú, aegyl. - Me levanté de mi escritorio y me dirigí hacia la ventana. - Mientras esas alas resquebrajadas sean para ellos una capa, seguirán mandando a sus hombres a prisión. Si logramos tener éxito en la defensa los forzaremos a dos cosas. - Me voltee hacia ambos. - O a huir, o a caer en la trampa y arrestarlos de una vez por todas. Ellos no podrán escapar de las leyes. - Estaba seguro de que el plan tendría éxito, y para ello necesitaba la cooperación de todos en el cuartel. Sólo participarían humes y el aegyl, por lo que el aegyl se mantendría a salvo gracias a mis leyes. Debía empezar a ahorrar energías. La batalla sería larga y debía cubrir un amplio campo de batalla. Cada gramo de energía era esencial.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Miér Ene 27, 2016 8:35 pm

Cuando el Juez Alraheim dijo que ya tenía planes para Artorias me sonó a misión fallida, pero cuando me explicó su plan de defensa, bien podía resultar. La idea de usar el ataque como distracción para poder arrestar a sus líderes podía ser una buena idea a largo plazo. El reto sería aplicar el plan a la larga. Si bien podían venir todos o sólo unos pocos, podría llegar a ser un gran problema a la hora de arrestarlos. Aunque puede que no nos subestimen y envíen a todas sus tropas, yo creo que la trampa sería muy obvia si alguno sabe de antemano los poderes de un juez. Yo estaba empezando a tener mis dudas, y se bien que no tengo que dejar a Pendragón sólo, pero quedándonos sin alternativas, tendré que acatar como buen soldado.
-Bien, como usted diga, Juez Alraheim. Pero aún así, no todo puede que salga como usted lo planee. Necesitamos un plan de reserva en caso de que las cosas no salgan de la manera pensada. - Me preocupaba bastante la seguridad del cuartel y de Bowgan, pero en todo caso, debíamos confiar y tener fe en que el plan del Juez Alraheim saliese como estuviera planeado.
-Bien. ¿Cual es el plan que tiene para mi y Pendragón? Yo acatare lo que usted ordene, aunque de todos modos debemos tener cuidado. Yo creo que sólo con dos personas es un suicidio. - Posiblemente el Juez Alraheim ya tenía un grupo para que nos acompañara, pero quería escucharlo de su boca.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Miér Ene 27, 2016 9:04 pm

Alraheim explicó su plan, planeaba condicionar la batalla mediante el uso de unas cartas de leyes, algo que sin duda me sorprendía. No tenía idea de que existiera algo semejante, y más aun, algo que pudiese condicionar una batalla. la única forma que conocía de condicionar una batalla, era elegir el sitio donde pelearías y a partir de ahí sacabas ventaja sobre tu rival. Debía ver para creer lo que escuchaba, pero no era momento para cuestionar demasiado. Sabía que se me encargaría la Defensa del Cuartel y debía prepararme para el combate cerrado y si era posible, para el combate abierto.

Por un breve momento, frente mis ojos pasó un pequeño flashback cuando Alraheim mencionaba el hecho de mis alas. ¿Qué alas? pensaba mientras me  observaba caer en un abismo oscuro. Volví al presente luego de verme desaparecer en la oscuridad del flashback, pero con el carácter algo alterado.

"Sea lo que sea a lo que deba enfrentarme, lo eliminaré. Para eso estoy hecho." - Mencioné seguidamente de Duesel.

Quería mencionar el hecho de poder preparar señuelos para nuestro encuentro, pero motivado por sentimientos ajenos a mí, mencioné otra cosa diferente a lo que iba a mencionar. Duesel se preocupaba por la efectividad del plan, como no si el Cuartel al cual estaba encargado defender se encontraba su amigo Bowgan. Algo comprensible, pero olvidaba que estábamos ante la presencia de un Juez, una persona que no hace las cosas a la ligera y que seguramente no dejaría el destino de todo un pueblo en manos de una persona que apenas está viendo por primera vez. Nuestra conversación continuaba hasta que Alraheim dictara la orden para movilizarnos.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Jue Ene 28, 2016 4:27 am

Duesel comenzaba a dudar sobre los distintos aspectos del plan de defensa y no me sorprende por qué. Bowgan está aquí también y su seguridad es tan importante como la del aegyl y de las personas en las mazmorras. Realmente Duesel no había cambiado mucho desde que lo conocí en la guardia de caballería. Audaz, de buen corazón... tal vez es más serio que la última vez que lo vi, pero es comprensible después de todo lo que le pasó a su esposa.
- Entiendo a la perfección, Duesel y no te preocupes. No pienso las cosas al menos sin tener un plan B o C. - En cuanto al aegyl... me daba la extraña impresión de que fuese un caballero, por la manera en la que habla y se expresa, pero era ridícula esa idea... debido a que no conocía al sujeto en mi vida. Aunque no debería pensar esas cosas por respeto al aegyl, no me quita el hecho de ser un juez, cuyo trabajo es juzgar no sólo las batallas... sino a las personas también.
- Eliminar... tal vez no sea un buen termino o plan. Pero la ley impide la muerte. Aún así espero que no te lances a la batalla de forma descerebrada y estúpida. Si todos son derrotados, ganarán ellos. - Aún podía enviarlos a prisión por su condición de los más buscados... "¿Pero qué diversión habría en eso? Además, no quisiera al senado detrás mío tan pronto." Una sonrisa se ocultaba detrás de mi armadura, puesto que llevo bastante sin hacer acto de juez y ya era tiempo de que pudiese hacer algo.
- En cuanto a ustedes dos. Por Pendragón no te preocupes, Duesel. Él sabe cuidar bien el sigilo. Tus habilidades con la defensa podrían servir bien para distraer a los guardias mientras Pendragón hace el golpe de gracia. De seguro se que lo harás bien. - "Después de todo, el descubrimiento de la red de corrupción fue uno de tus mejores servicios..." Un rostro melancólico se lograba ocultar detrás de mi armadura, pero no debía dejarme llevar por el pasado, tenía una trampa que plantar.
- Bien, manos a la obra. - Dije mientras me dirigí a la puerta, esperando a que el aegyl me siguiera.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Jue Ene 28, 2016 4:58 am

Al parecer el Juez Alraheim tenía ya todo planeado. Las tareas han sido ya puestas y a mi me tocaba ser o la distracción o el señuelo y francamente ya estaba acostumbrado a ese tipo de posición. Acostumbraba ser el que va al frente y recibe los golpes mientras el resto ataca desde la retaguardia.
-Cómo usted ordene, Juez Alraheim. Si puedo ser de utilidad para expulsar a esos desgraciados de la federación hume, que así sea. - Hice un saludo marcial mientras lo vi retirarse de la sala. Descanse y me dirigí al sujeto vestido de negro. Pendragón sería mi guía hacia la guarida de la bestia, en este caso, la base de la federación hume.
-Bien, Pendragón. ¿Cual es el plan de asalto? Sé que tengo que ser el que irá al frente, pero en cuanto a mis tareas no se cuales son. - Pendragón me quedó mirando extrañado. Posiblemente sea un tipo el cuál le gusta hacer las cosas es solitario, pero en lo que respecta a mi, soy el eslabón más bajo en este momento.
-Bueno, lo primero ess essperar. Cuando llegue la oleada a los cuarteless deberíamoss partir. Hay que essperar a que les entre el pánico y huyan, ahí sserán más vulnerables. En todo caso, si hay ressisstencia en esa basse, podría necessitar tu ayuda. Si hay muchoss no nos quedará otra opción que abortar la missión. - No podía evitar sentirme algo incómodo por la voz algo siniestra que tiene... Ese acento viperino me hacía tener escalofríos en todo el cuerpo, pero debía hacer un esfuerzo en aguantarlo mientras nos infiltrabamos.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Jue Ene 28, 2016 7:08 am

Alraheim rechazó parcialmente el comentario que hice. Pero no he de culparlo, lo ideal de un Juez es resolver los problemas con un escalpelo, con el mejor resultado posible. El simple hecho de cometer asesinato como medio para resolver las cosas sería algo peor que una mancha en el expediente personal pero, siempre ocurren cosas que deben ser 'eliminadas' para que no vuelvan a suceder, así como un jardinero cuando elimina la hierba mala desde la raíz para que no vuelva a crecer. Pero a diferencia de mi, los pocos sucesos que recordaba no ocurrían de las mejores maneras como uno quería, siempre había derramamiento de sangre, siempre había un sacrificio que hacer, siempre había una batalla a la cual pelear. Aunque no debía ser tan negativo, siempre ocurren cosas positivas, aunque generalmente no estaba adecuado a ellas.

Alraheim terminó su planificación, Duesel aceptó y yo por consiguiente proseguí junto a Alraheim, para bien o para mal había que hacer algo con la secta fanática de los Humes antes de que arrasaran con el pueblo. Caminaba mientras pensaba en el equipo que debía utilizar, la estrategia más adecuada para un combate de seis contra seis o en el peor de los casos seis contra el mundo, en algún plan de contingencia, entre otras cosas. Prácticamente estaba nervioso, era una sola batalla simple pero con una responsabilidad grande, una victoria o una derrota total.

"¿En donde planeas utilizarme para la defensa? Supongo que estaré en el área abierta del cuartel enfrente de la puerta principal, o sino afuera del mismo ¿o me equivoco?." Preguntaba con tal de obtener información.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Jue Ene 28, 2016 7:23 pm

Había dos áreas en donde podía establecer las defensas. Una era en el campo de entrenamiento y otra era el exterior. No quería que echaran abajo la puerta del cuartel, así que la defensa se montaría en el exterior de la base.
- Sólo sígueme. - Detrás de nosotros iban cinco hombres más, armados hasta los dientes y fieles a mi. Ya estábamos afuera y teníamos los señuelos, sólo faltaba armar la trampa. En esta ocasión, defendía más que un simple bar, defendía todo un cuartel que tenía a casi toda la población de Mysidia. No debía fallar aunque quisiese.
- Por la voluntad de los jueces decreto que no se exceda el número de contendientes y que los únicos objetivos en batalla sean humes. - Levanté la carta amarilla bastante alta. - ¡Mi palabra es absoluta! - En ese instante sentí que la energía me faltaba y que el aire se iba de mi cuerpo. Flaqueaban mis fuerzas y sentía que me desmayaria de un momento a otro. Se notaba la diferencia entre Solde Ruetha y Mysidia, la ausencia de la Magicita madre era evidente. Pero la energía que me quedaba debería servir para disimular esa ausencia.
- Sean... libres de atacar a muerte, pues no podran morir... Pero no desafien las leyes o seréis enviados a prisión... - Aguantaba el cansancio lo mejor que podía, pero podía aprovechar lo vacío del campo para darme un pequeño Hiatus y poder recuperar un poco el aire, al menos. No debía dar la imagen de alguien débil ahora, debía ser fuerte y poder dar la imagen de juez que siempre suelo dar. En poco más de veinte minutos me informó uno de mis hombres que una horda de humes armados se aproximaba a los cuarteles. Empieza a llegar la hora de impartir justicia.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Vie Ene 29, 2016 5:04 am

Pendragón me llevó por diversas calles y patios. No faltaba mencionar que parecía casi un bandido o ladrón, pero podía vivir con ese tipo de vocación, ya que el plan estaba en marcha. En poco tiempo logré escuchar pasos, incontables pasos... cómo si una marcha de guerra se tratase. Gracias a Pendragón logré subir a una casa y pude ver a lo lejos unos veintisiete humes, al menos. Todos cargaban distintos tipos de armas. Pude divisar desde espadas y hachas hasta bastones y dagas. Mientras más miraba, sólo me preocupaba la seguridad de Artorias, del Juez Alraheim, y de Bowgan. Ya no perdería más tiempo en mirar, por algo edtoy haciendo esto y sé que el Juez Alraheim podrá con todo. Bajé de la casa y con las indicaciones de Pendragón logré subirme a la gran casona la cuál usaban de base.
-¿Qué haremos una vez localizemos a los líderes? - Dije susurrando.
-Disstraeloss. Yo me encargaré de llevarloss a una trampa. Luego, podremoss llevarloss a la jussticia. - Un plan simple, pero podría funcionar. Sólo veintisiete salieron de su base, lo que supone un verdadero reto a la hora de invadir. Debía pensarmelo bien si es que los contrincantes tenían mejores armas, habilidades o tretas que pudiesen herirme o peor, matarme. Al entrar sólo vimos dos guardias en la entrada. Posiblemente los vigias pero adentro de ésta logré ver algo que no me esperaba. En el centro logré ver a un antrolobo atado a una silla con sólo unas piernas de hierro, posiblemente la parte de una armadura que no quisieron quitarle, con un saco de lino en la cabeza. Estaba consciente, puesto que se resistía y luchaba y en cada momento era golpeado por el último sujeto que quedaba. Los líderes eran tres. El primero era un sujeto obeso, con un peluquin. Parecía alguien de dinero, puesto que tenía un buen vestir. El siguiente era más atletico, con una bandana en la cabeza y una camisa a rayas. El tercero era alguien con barba y una túnica de lino. En esos momentos no sabía como proceder así que simplemente esperé y vi lo qu sucedía y lo que Pendragón me ordenara. Me urgía salvar al antrolobo, pero revelaría mi posición, y eso es algo que no necesito.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Vie Ene 29, 2016 7:43 am

¡Mi palabra es absoluta.! - Resonó en los alrededores del Cuartel.

¡Desafíen las leyes y seréis enviados a prisión.! - Culminó en un gran silencio.

Dicho esas palabras fuimos rodeados por un gran luz que se extendía más allá de nuestra vista, formando una especie de sello mágico. Resultaba ser entonces que estas cartas sí tenían la capacidad de condicionar las batallas tal y como mencionaba anteriormente en la habitación. ¿Era acaso posible que tanto poder pudiese ser controlado o inclusivamente usado?. Por ese momento todo parecía una ilusión, un espectáculo hasta que llegasen el ejército enemigo y demostrase el efecto de las cartas. Por lo que aproveché para acércame a los cinco soldados que me acompañarían en esta batalla para platicar con ellos.

"Sé que todos poseen experiencia en batalla, pero debido a nuestro numero debemos usar la formación punta de Diamante para hacerles frente. Si llegan a penetrar la formación, cambien rápidamente a la formación Tortuga hasta crear nuestra oportunidad de contra-atacar. Así saldremos ilesos de esta batalla." - Planifiqué junto a los soldados.

Nuestro momento se acercaba, se sentía la agitación en el viento, el suelo empezaba a vibrar, el silencio se desvanecía con un aullido de guerra a lo lejano, era parte del ejército Hume que se acercaba a continuar con su campaña de terror. Pero ahí permanecíamos, esperándolos, impacientes de verlos llegar y saldar la cuenta pendiente. Me había sentado en el cálido suelo en el cual libraría nuevamente una batalla después de tanto tiempo sin recordar cuando fue la última y esperando que no fuese esta. Ciertamente uno siente un cálido respirar antes de la pelea, como si te encontrases en el ojo del huracán, esperando el momento para volver a la tormenta.

Las tropas enemigas terminaron entrando en nuestro campo visual, abordando todo el amplio del camino, como si de una marcha se tratase. Tenía mis ojos y mente en paz, concentrándome para el momento. Por lo que terminé levantándome del suelo y cogiendo mis cosas. entre ellas no encontraba el escudo. ¿Otra vez? pensé al percatarme que no había traído conmigo mi escudo, grave error si debía realizar la formación Tortuga junto a los soldados (-Siempre tan atento Artorias. ¿porqué no te lanzas en un ataque frontal también?). Solamente quedaba esperar que las cartas de Alraheim cumpliesen su prometido y que cada uno de los soldados al igual que yo siguiéramos lo planeado para volver a ver el amanecer del siguiente día, por lo que esperamos hasta que las tropas se detuviesen en frente nuestro.

"Preparaos... ya llegan." - Mencioné adoptando una posición de combate.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Vie Ene 29, 2016 7:12 pm

"Ya vienen", dije en mi mente mientras divisaba la gran masa de humes que venían armados con todo lo que podía, pero si mis fuentes eran tan confiables como creía, no sabrian nada de la pequeña trampa que hemos puesto. Me estaba tomando mi tiempo para respirar y contener mi aliento, aún estaba cansado por la energía hecha y me moría por un éter para calmar esa energía gastada. Pero debía dejar pasar el tiempo y usar mis éteres para calmar a los soldados heridos. Los pasos se escuchaban cada vez más cerca y estos parecían casi una marcha marcial si se escuchaba desde mi punto. Las hormigas en la lejanía parecían casi gigantes mientras más cercas estaban y yo aún jadeando sólo podía ser testigo de la batalla en mi condición cómo juez. Aún así, debía dar una imagen de respeto, así que enterre a Antecesor en el suelo y me apoyé en él. Al menos mi imagen quedaría intacta. "Bien, Alraheim. Solo inhala y exhala. Ésto no es la gran cosa, tú sabes bien que ha sido peor", me repetía sin fin en mi mente. Cuando la horda de humes estaba a tan sólo unos pasos ya había recuperado parcialmente el aliento y podía caminar sin apoyo. La horda ya estaba a las puertas. Veintisiete humes armados hasta los dientes y con sed de sangre de razas ajenas. Ya estaban a las puertas y el campo de batalla ya estaba puesto. Uno de sus generales iría a hablar, pero yo le quité lo que sea que iría a decir.
- Basta de su cháchara sin sentido. Ya sabéis nuestra respuesta muy claramente. Así que si venís a desafiar la guardia de Mysidia, os invito a dar un paso adelante. - Mi provocación dio resultado y como era de esperarse, todos cargaron. Los ataques múltiples nos daban ventaja siempre y cuando se acercasen a nosotros y como sospeche, muchos cargaron de manera alocada y muchos vieron la carta roja sobre su cabeza y terminaron en prisión gracias a mi estratagema. Ya sólo quedaban quince que sabían lo que hacían y fueron de grupos de seis en seis. La batalla estaría en su apogeo y sólo confiaba en que atacarán al aegyl que estaba en una posición indefensa. Si lo hacían y éste lograba defenderse de un ataque, podríamos enviar a prisión a otros más.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Vie Ene 29, 2016 10:52 pm

Al moverme, pude ver mejor al antrolobo atado. Éste tenía una pinta bastante conocida, pelaje alternando entre carmesí y blanco, contextura física de un guerrero, las piernas de su armadura estaban muy bien hechas y me imaginaba ya el resto de ella, debió haber tomado muchos días en fabricarla. Lejos de lo sucio que estaba y los moratones que tenía el pelaje era bastante brilloso, cómo si se bañara a diario. "Parece alguien de la nobleza, o de la realeza. Y no quita el hecho de que es muy parecido a Bowgan, pero él parece más alto." Era mi impresión sobre el antrolobo atado a la silla. Lo que no entendía es que siendo los extremistas que son, no lo hayan eliminado y que en su lugar, lo estén torturando. Eso tan sólo me demostraba que además de extremistas, también eran sádicos. Pude escuchar una conversación entre los líderes.
-¿Cómo va el ataque? - Preguntó el hombre obeso.
-Ya hemos enviado a nuestros hombres. Todo debería salir a pedir de boca. Ese "Juez" fue un tonto al agrupar a todos nuestros objetivos en su cuartel. Al ritmo que vamos tomarnos éste pueblucho será cuestión de tiempo. - Pronunció el anciando con túnica. La voz que tenía era más criptica que la de Pendragón.
-Excelente... - El tipo con la bandana en la cabeza parecía como si lo que viese no le gustara para nada.
-Roco, casi pareces decepcionado. - Volvió a hablar el anciano.
-No sé si decepcionado sea la palabra. Sólo que no hay honor en esto. - ¿Una pizca de honor? No me lo creía, pero al menos tengo algo de información, el fortachon se llama Roco
-Ugh, ya vamos con esa mierda del honor. Recuerda que las bestias como esas no tienen sentido del honor, sean salvajes o no. Sino, mira el ejemplo que está dando su "alteza" en esa silla. - El hecho de que lo llamasen alteza era algo que me revolvia el estómago. "¿En qué nos habremos metido?" Pensaba en mis adentros, pero esto no sólo se había vuelto una misión de captura, sino de rescate también.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Sáb Ene 30, 2016 12:50 am

Escuchamos los gritos, vimos la embestida, nos preparamos para el impacto. Pero al momento de recibir el primer golpe, un destello rojo cayó sobre el terreno llevándose consigo a varios soldados del ejército enemigo. Funcionó, dije mientras suspiraba. Las tropas enemigas se replegaron momentáneamente mientras caían en confusión con lo sucedido. No tardaron mucho en comprender que habían caído en una trampa mágica, por lo que se reagruparon y volvieron a atacar, esta vez, en grupos separados de seis integrantes. Nos organizamos como habíamos acordado, preparándonos esta vez para la embestida de seis hombres y no de todo un batallón. Me posicioné en la punta de le formación Diamante ya que era el único que no cargaba escudo, el primer grupo nos impactó con sus escudos, tratando de desestabilizarnos y romper con la nuestra formación, pero para desgracia de ellos, los soldados de Mysidia no eran unos simples soldados rasos recién entrenados, eran todos unos veteranos en el arte del combate por lo que resistieron la embestida y contra-atacaron con el impulso del enemigo, logrando desestabilizar sus defensas y conectar algunos golpes, dos primeros cayeron derrotados, y continuaban los siguientes de atrás. Rompimos la formación, permitiendo a los soldados detrás mío atacar al resto de las unidades enemigas, las cuales, luego de defenderse de nuestros ataques continuos, optaron por rendirse al darse cuenta que no podían hacerle frente a nuestra ventaja numérica. Tiraron sus armas al suelo, elevando sus manos en señal de rendición, inmediatamente fueron cubiertos por el mismo resplandor que vimos al inicio del combate, llevándose consigo a los soldados enemigos. Supuse que era obra de Alraheim para evitar alguna treta o engaño.

"Reagrupense, aún no hemos terminado." - Grité al ver desaparecer a los soldados.

De forma inmediata nos organizamos nuevamente a la espera del segundo grupo, el cual cargado de odio se dirigió hacia nosotros, para esta ocasión, me posicioné en el último lugar de la formación. Las tropas enemigas no tardaron en darnos el golpe de embestida, el cual logró penetrar las defensas frontales, rompiendo nuestra formación y obligándonos a replegarnos para armar una nueva formación. El terreno estaba algo marcado por la anterior batalla, habiendo desvariado y magullado el suelo en el cual nos parábamos. Un soldado enemigo se aventó hacia mí intentando conectar un sablazo, logré detener su ataque usando mi espada como escudo, a lo que proseguí a derribarlo usando mi capacidad física, ignoré a mi enemigo en el suelo, para concentrarme en el compañero que estaba a mi lado, el cuál estaba siendo atacado entre dos enemigos. Corrí en su ayuda, distrayendo a uno de los dos enemigos a los que enfrentaba. La batalla estaba pareja, el que cayese primero condenaría a su escuadrón. Y para suerte mía, mientras forcejeaba con el enemigo, resbalé en el suelo deforme. Dejándome a merced del enemigo, el cual no dudó en apuñalarme.

En ese instante, la espada que pretendía atravesarme se detuvo repentinamente. El Hume enemigo quedó perplejo al ver que su espada no avanzaba más y me atravesaba, por lo que aproveché su momento de confusión para contra-atacar con mis piernas y hacerlo caer, ya en el piso solamente me quedó patearlo en la cabeza para dejar fuera de combate. El resto de la tropa enemiga, terminó siendo derrotado al quedar confusos con la situación que observaron momentos antes y al quedar en desventaja numérica nuevamente. Consecutivamente, las tropas derrotadas desaparecieron en un parpadear, dejándonos con las últimas unidades enemigas, éstas parecían algo más serias, como si se tratasen de sus Generales. Avanzaron con total tranquilidad hacia nosotros, por lo que nos organizamos y formamos para el último asedio. En esos momentos todo avanzaba lento, debía ser el cansancio o el desespero por querer terminar, pero las tropas restantes solamente sonreían y se acercaban cada vez más. ¿Por qué sonríes en medio de una batalla casi perdida? me pregunté al verlos.

"¡RÁPIDO REPLIEGUENSE!." Grité desesperado al darme cuenta de la situación.

En nuestro grupo cayó el cegante resplandor, llevándose con él a tres de nosotros. Era obvio, quedaban tres de ellos contra seis de nosotros, las cartas mágicas de Alraheim eran absolutas, debía ser "Una batalla justa" tanto para nosotros o para ellos y como si fuese poco, se habían percatado que no podían lastimarme. Desorientados por el resplandor, me coloqué en frente de los dos soldados restantes lleno de ira al ver que nuestro adversario había descubierto y contrarrestado nuestra trampa.
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