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Un Pueblo Mágicamente Colorido

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Sáb Ene 30, 2016 6:32 am

En medio segundo comenzó el combate y yo tan sólo podía ser un espectador, gracias a las cartas. Una vez que se dieron cuenta de la situación, comenzaron a cargar en grupos de seis. Las cartas sí estaban sirviendo. Cualquiera que atacase al aegyl terminaría en prisión y cualquiera que fuese tan estúpido cómo para unirse al combate también terminaría en prisión. En ese entonces tuve un mal presentimiento, cómo si una vida importante estuviese en peligro y no pude evitar de pensar en cómo irán Duesel y Pendragón en esa edificación "Sólo espero que no haya pasado nada malo..." Tenía que recordar que esa no era mi batalla, era la de Duesel y Pendragón y debía confiar en que fuese un total éxito. Sólo podía oír el ruido de las espadas chocando entre sí, mientras hacía el esfuerzo por respirar. Ése gran campo consumió mucha energía y ya me estaba quedando sin ella. Debía recurrir a los éteres, quisiera o no. Tomé uno de los frascos, lo abrí y bebí su contenido. El casco se podía abrir, pero el mecanismo estaba tan oxidado que era bastante complicado el cerrarlo después. Mis energías volvían y ya podía admirar el escenario. Al parecer quedaban tres en ambos bandos y habían usado mi carta de ley a su favor. No pretendía dejar que se salieran con la suya, en especial estando Mysidia como está ahora, así que decidí usar una de mis cartas antiley. Cómo era parte de una trampa, no creo que les moleste al senado que traiga a los guardias de Mysidia de vuelta a Mysidia, así que no hice más drama y al levantar la carta oscura, aparecieron los guardias a mi frente. De un instante a otro me volví a cansar...

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Sáb Ene 30, 2016 6:59 pm

Nos acercamos lo más posible sin ser vistos. De un momento a otro terminamos en el piso de abajo, entre las sombras. Mi armadura era brillante, pero sin luz que la respalde era imposible que me viesen. Pendragón volvió al piso de arriba, diciendo que desde ahí podía encargarse de los guardias que resguardaban la entrada. Yo me resigné a mirar la repugnante escena. Cada vez que el antrolobo intentaba resistirse le daban un golpe tan fuerte en el estómago que parecía haberle sacado todo el aire. Se notaban unas pocas manchas de sangre en el saco de lino que le habían puesto en su cabeza y me imaginaba el tiempo que había estado aquí. Sin duda debía sacarlo de ahí a toda costa. En el poco tiempo que veía el resto, Pendragón había llegado ya. Me asombraba lo rápido que había hecho el trabajo. Me preocupaba que hubiese recurrido al asesinato, pero eso ya era de menos. Esramos lidiando con maniáticos y el matarlos o no importaba muy poco ahora. Teníamos que decidir nuestro siguiente paso, pero lo que dijeron antes de "su realeza" me hacía sentir intranquilo.
-Bien. ¿Y ahora qué? - Dije susurrando, para que no me oyeran.
-Lo primero ess essperar nuesstra oportunidad. Plantaré una trampa cerca de ellos para hacer máss fácil su captura. Lo ssiguiente es crear una distracción. Ahí es donde entrass tú, Duessel. - Obviamente yo sería la distracción, pero aún me sentía intranquilo por lo del antrolobo en esa silla.
-Sí, pero hay algo que me inquieta.
-¿Ess ssobre el antrolobo? No te preocupess. El Juez Alraheim me dio órdeness directass de ssalvar a cualquier perssona que esstuviesse en peligro. Tú sólo trata de sser la carnada y yo haré el ressto. - Así la orden fue clara y esperé ordenes. Preparaba mi escudo y espada para la batalla. Debía hacer el esfuerzo por ser la carnada.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Sáb Ene 30, 2016 9:12 pm

Anonadado, exhausto y lleno de odio me situaba en frente de los tres últimos soldados enemigos, los cuales se acercaban distanciados uno del otro con la intención de rodearnos. No nos quedaba más opción que arrinconarnos y pegar nuestras espaldas una con la otra encarando de esta forma al enemigo, dejándonos sin muchas opciones para realizar una formación o alguna estrategia de ataque. Obviamente, ya no estábamos luchando contra unos fanáticos sino más bien contra otros veteranos como mis compañeros en armas.

Obviamente mi inexperiencia salía a relucir, no dudé en hacer el primer movimiento y cargar en contra del adversario que se paraba en frente mio. Grave error, al hacerlo dejé descubierto a mis compañeros, por lo que los dos soldados enemigos prosiguieron a atacarlos y mi adversario sólo se limitó a defenderse de mis golpes. Continué atacando incesantemente hasta donde me daba el cuerpo y mi adversario seguía deteniendo mis ataques, sin intención de contra-atacar, mientras que mis compañeros sí recibían golpes mientras atacaban y defendían.

Empecé a desesperarme, no lograba conectar ni un solo golpe mientras que mis compañeros eran lastimados y tenía para colmo un adversario que me vacilaba mientras me esquivaba, Seguramente evitaba el entablar combate conmigo al recordar los sucesos del atacante anterior, por lo que simplemente me mantenía a raya para terminar liquidando al resto del equipo. La situación se nos estaba saliendo de control, dejándonos a merced de los últimos soldados a los que enfrentábamos. En ese momento, Alraheim recobró parte de sus energías y en un movimiento inesperado invocó el poder de otra carta mágica, ésta era diferente a las anteriores, era oscura. Y en un instante, al igual que antes, apareció un gran círculo alrededor de nosotros, pero esta vez no era para llevarse a alguien sino más bien para traer a alguien, y para este caso trajo consigo a una gran cantidad de Guardianes, volteando en este caso la situación a nuestro favor. Alraheim volvió a caer exhausto al usar la carta, pero sus Guardias no titubearon en actuar y con movimientos sincronizados, saltaron a la arena de batalla rodeando a los tres soldados enemigos, los cuales al tratar de escapar y ser detenidos, optaron por rendirse, dándonos de esta forma, enemigos importante a los cuales poder interrogar.

De ésta forma culminó el asedio al Cuartel, quedaba atender a nuestros heridos, a Alraheim y más aún importante, ver en que estado se encontraba el Pueblo de Mysidia.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Dom Ene 31, 2016 2:09 am

Tratar de moverme era inútil. La carta antiley me había agotado por completo. Lo único que me quedaba era tomar un elixir, pero estaba tan agotado que lo único que podía hacer era sostener a Antecesor para no caerme. Uno de los guardias vio el estado en el que estaba y corrió en mi ayuda, dándome de beber un éter. No sería suficiente para restaurarme, pero si valdría para poder ponerme de pie.
- Buen... trabajo. - Dije jadeando. Era vergonzoso que presenciasen a un Juez en este estado, pero por lo visto había forzado y arriesgado mucho en ese combate. Al menos aseguré la seguridad de todos adentro, así que era hora de quitar el campo. Tomé mi caeta amarila y apunte hacía el aegyl, ya que de no haber sido por él, no habríamos conseguiado la victoria.
- Los ganadores de la contienda son... ¡La guardia de Mysidia! - Luego de decir eso, levanté la carta antiley al cielo. - ¡No habrá más agresiones! - Y de un momento a otro toda la energía que el campo de batalla había drenado volvió a mi. Me sentí bastante mejor.
- El plan ha funcionado ae... creo que ahora mereces que te conosca. No sólo salvaste nuestro cuartel, sino también a las razas que estaban en éste lugar. - El aegyl fue una pieza esencial en éste juego de ajedrez, ya que no sólo fue guerrero, también fue carnada y en ambas hizo un buen trabajo. Pero aunque hubiésemos ganado, la victoria era efímera. Aún estaban Duesel y Pendragón en esa fortificación.
- Suerte, ustedes dos. - Dije mirando al horizonte.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Dom Ene 31, 2016 5:16 am

Seguí esperando la orden de Pendragón. Pude ver como seguían torturando al pobre antrolobo y sólo podía pensar en que podía ser Bowgan. Aunque yo sabía que no era él, la posibilidad no se descartaba. Los líderes confiaban en su éxito, pero el fortachon al que llamaban Roco se veía bastante intranquilo. Parecía un hombre de honor, aún así no hay motivos que justifiquen el estar con esta panda de enfermos y veía con pena al antrolobo en la silla. En poco tiempo pude ver una cosa rodar a los píes del que golpeaba al antrolobo y al Pendragón haciéndome señales. Era el momento de actuar. Corte una cuerda para soltar unos barriles que estaban atados, los cuáles se rompieron en el suelo y llamaron la atención de todos. Aproveché para empujar con mi escudo al tal Roco y así liberar al antrolobo, cortando sus cuerdas con mi espada. El gas convenientemente había adormecido al torpe guardia.
-Atrás de mi. No creo estés en condiciones de luchar, así que te defenderé mientras puedas. - Antepuse mi escudo sin mirarlo. Estaba preparado para recibir cada golpe que hiciesen.
-Hmmm... - "Esa voz..." -Lo lamento sir, pero no soy de las personas que se retiran de las peleas cuando aún pueden pelearlas. - Era imposible... "¡¿Bowgan!?" Pero al voltearme vi a alguien distinto. Sus ojos eran verdes y las manchas en su cara eran distintas a las de Bowgan. Yo miré perplejo al sujeto. -Sir, estamos en una batalla. No me mire así y recupere mi arma para asistirlo en combate. - Lejos del asombro que me causaba ver una versión adulta y rara de Bowgan, sólo decidí dar una voltereta y recuperar la susodicha arma. La vi bien y era una espada rúnica, la cuál arroje al antrolobo. La batalla estaba comenzando.
-¿¡Pero cómo es esto posible!? - Dijo el hombre obeso -¡GUARDIAS! - Pero nadie llegó. Sólo salió Pendragón de las sombras a unirse a nuestro lado.
-Tuss guardiass esstán en un profundo ssueño. Ahora venid con nossotross por lass buenass o por las malass. Tenéiss mucho que explicar en el cuartel de Myssidia. - Palabras adecuadas, pero ellos no titubearon. Es más, el hume obeso del peluquín sacó una maza, el viejo se defendió con un bastón y el sujeto Roco sacó su escudo y espada. La batalla sería larga, por lo que comencé el ataque. Rápidamente me interpuse y use una de mis habilidades, Alta Reacción, para poner a salvo a los demás del peligro. El hume usaba la maza para tratar de hacerme daño, sin éxito alguno, pero entre la distracción sentí un dolor muy agudo en mi cintura. No había notado el peligro y el tipo Roco me había perforado la cintura por la derecha. No podía titubear, pero el golpe dolía y mi sangre se filtraba por la armadura. Seguí bloqueando cómo pude y el antrolobo hacía lo posible por herir al mago, para darnos la ventaja. Se hacía difícil bloquear, mi hombro seguía mal por lo de la noche anterior y no podía hacer mucho. La herdia dolía y me sentía mas debil. Vi la muerte cuando el mago me enfocó en su ataque, pero gracias al rápido movimiento del antrolobo logré salvarme de ese ataque certero. El antrolobo dio una estocada en la rodilla del obeso con su espada, obligándole a defenderse. El sujeto roco trató de defenderlo, pero Pendragón fue más rápido y le propinó un corte en la rodilla, obligándole a retroceder.
-Nghh, parageis caro por todo esto. - Dijo el mago. -Oliver, una vez más probaste tu ineptitud. Espero que estar a merced del enemigo te dé el escarmiento que te mereces.
-¡N-No! ¡Espera, Pharaoh! - El hume obeso se arrastraba hasta el mago.
-¿Y qué te hace pensar qué podrás escaparte? Somos tres contra uno y no tienen salidas. - El hume sólo contestó con una risa macabra y dijo:
-Aún no habéis visto lo último de la federación hume, caballero. Pronto tendremos supremacía por todo el continente. Roco, acá. - Pude ver una mirada de respeto y pena en ese Roco hacía mi mientras cumplía la orden del siniestro viejo. Usando un hechizo, iluminó todo el lugar. Instintivamente cubrí al antrolobo, tomándole de la piel del cuerpo para no perderlo. Cuando abrí los ojos, se habían ido. El antrolobo estaba a salvo y el hume obeso trataba desesperadamente de arrastrarse a la salida. Pendragón le arrojó una de sus bolas de humo con somnífero. Todo terminó para bien, pero la herida me hizo arrodillarme.
-¡Sir! ¿Está usted bien? - El parecido fon Bowgan era bastante. Los patrones en su torso eran idénticos a los de Bowgan.
-Duesel, Duesel Hawkner y sí, estaré bien. He recibido peores. - La mirada de compasión y nobleza del antrolobo era evidente. Admiraba ese tipo de respeto, ya que es adecuado de un líder justo y noble, no el de un tirano. El antrolobo tomó mi mano izquierda y la puso en su hombro. Su intención era cargarme hasta el cuartel, parecía ser.
-Gracias por salvarme, Sir Duesel. Lo mínimo que puedo hacer es ayudarlo a llegar al cuartel que dice. - Pendragón cargo al hombre obeso o más bien, lo arrastraba hacia la puerta. Salimos del lugar y nuestro destino sería el cuartel. Podíamos interrogar allí al loco fanático.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Dom Ene 31, 2016 4:30 pm

"..Artorias.." - Respondí mientras estrechaba la mano con Alraheim.

Mi presentación había sido algo vaga o corta, no porque quisiera que fuese así, simplemente no recordaba el resto de mi nombre o algo más importante que agregar. Alraheim se veía algo exhausto, yo algo magullado y los Soldados ansiosos de más acción. Debíamos recomponernos y organizarnos para proseguir con los planes, Duesel y Pendragón aún no regresaban de su excursión y ya empezábamos a preocuparnos por el tiempo que había transcurrido.

Revisamos cada uno de los rincones del Cuartel, desde las posiciones de batalla hasta los escondites donde se encontraban las personas del Pueblo. alistamos un pequeño grupo de exploradores para que examinaran el estado del pueblo en caso de que aún quedaran personas que no lograron ser evacuadas a tiempo o en caso de que quedasen algunos Humes fanáticos destrozando el pueblo. Alraheim reforzó las defensas y se dirigió a su habitación para pensar en una nueva estrategia, mientras que yo permanecía en un puesto de vigilancia cerca de la entrada principal saturando algunas heridas con ayuda de los soldados que se encontraban ahí, no había magos a la vuelta de la esquina que pudiesen echarme una mano así que tenía que apañármelas.

Transcurrido un tiempo, vimos en el horizonte unas siluetas. Los soldados y yo nos preparamos en caso de que debiésemos dar la señal de alerta, esperando claro, que se tratase del grupo de exploradores que habíamos enviado al pueblo. La silueta siguió acercándose más y más hasta que logramos divisarlos por completo, era un grupo pequeño, como de 4 personas. No era el grupo de exploradores que habíamos enviado, así que planeamos una pequeña emboscada improvisada cerca de las puertas principales. Decidimos no alertar a Alraheim pensando que era algo que podíamos lidiar por nuestra cuenta, por lo que proseguimos y nos escondimos en los alrededores de la puerta principal esperando a que apareciesen los intrusos.

Esperamos alrededor de treinta minutos hasta que por fin las siluetas se posicionaron cerca de la entrada principal y mediante una señal hecha por uno de los soldados, arremetimos contra estos. En medio de nuestro ataque sorpresa, uno de los Soldados gritó desesperado que detuviésemos el ataque, para cuando escuché su voz, ya me encontraba en media arremetida y para cuando logré detener mi ataque, mi espada se encontraba cerca de la cabeza de un Antro-Lobo. Me sorprendió el parecido que tenía con Bowgan pero lo que me dejó anonadado, era que llevaba consigo a Duesel todo moribundo.

"¡Sir DUESEL! Rápido, traigan vendas y un médico." - Grité exaltado al ver a Duesel en ese estado.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Lun Feb 01, 2016 3:46 am

El aegyl tan sólo dijo su nombre y se retiró a curar sus heridas. Habíamos triunfado, pero por alguna razón la victoria me hacía sentir intranquilo, cómo si todo este incidente estuviese lejos de terminar. Me levanté con ya energías después de absorber el campo de batalla y me dirigí a dar la autorización para dejar deambular a los refugiados por el cuartel para después soltarles y de paso, también ver cómo estaba Bowgan después de ese hechizo de miedo. Bajé a las mazmorras para ver lo que sucedía abajo. Los magos y los novatos atendían bien a todos y al parecer ya habían terminado de darle el tratamiento a Bowgan. Al parecer se sentía inútil. Lo que él no sabía era que había sido parte clave de nuestra victoria.
- S-Señor Alraheim. Gra-Gracias por el tratamiento. - Tenía las orejas hacia abajo. Pero al menos me gustaba que pudiese articular dos palabras. El tratamiento había sido un total éxito y me sentía bien haber ayudado a éste antrolobo. Tan sólo esperaba que algún día me dejara darle misiones.
- No hay problema, chico. Cualquier cosa que necesites, sólo pídela. - A pesar de estar con energía gracias a haber absorbido el campo, aún seguía deseoso de poder ir al bar en Solde Ruetha y poder tomar algo de vino de molbol... "Por qué siento que estoy convirtiéndome en Yango..." Me repetía en la mente. ¿Era la acción? ¿Era la compañía? O tal vez... "Bah, olvídalo Alraheim. Deben ser imaginaciones tuyas."
- Lamento molestarle mientras medita señor juez, pero asumiendo que usted está ahora aqui debo suponer que la defensa fue un éxito. ¿Cómo se encuentra Duesel? - Esta vez, el antrolobo hablaba con más seriedad. No tartamudeaba y eso me daba a entender de que estaba preocupado por Duesel. También yo, pero preocupandome no gano nada.
- Sí, ha sido un éxito. Duesel aún no vuelve de su misión pero confío en que volverá sano y salvo. Tú no te preocupes y ve a esperarlo afuera. - Dije mientras salí de las mazmorras a mi oficina. Debía organizar un poco el papeleo que había por todas las decisiones que tomé, pero siendo la federación hume la culpable de casi todas ellas, rellenar el papeleo sería menos tortura y más justicia. Habiendo terminado, me senté y miré la ventana que tenía a mi derecha. De no haber estado aquí, toda la ciudad hubiese sido una masacre.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Lun Feb 01, 2016 4:26 am

Estando afuera ya podía sentir los estragos de la herida en mi cintura y el fuerte dolor en mi hombro izquierdo. Pero lejos de eso, hacía los esfuerzos de caminar con una sonrisa en la cara. Por mi parte, sentía que todo ésto no había logrado nada, pero haber hecho algo verdaderamente por mi patria, por Solde Ruetha y por Mysidia me hacía sonreír. En mi rostro se dibujo una sonrisa de oreja a oreja al haber hecho las cosas tal cómo las hacía hace años. Sabía que esta podía ser la única en mucho tiempo, así que la saboree mientras pude. El antrolobo me miraba de manera rara.
- Sir Duesel. ¿Está usted bien? - Cuando el antrolobo dijo eso, yo comencé a reir de manera muy melancólica. La herida en mi cintura frenó esa risa, por lo que me sentí obligado a hablarle sobre mi estado de ánimo.
- ¿Bien? Me siento mejor que en muchos años atrás. Hace mucho tiempo que no hacía nada al servicio de Solde Ruetha. Es algo cómo... Bueno, no sé cómo explicarlo. Han pasado casi diez años desde la última vez... - Me había dejado llevar por los recuerdos. Pero no había hecho éste tipo de cosas hace mucho tiempo.
- Al parecer ha tenido una vida muy dura, Sir Duesel. No se preocupe, lo llevaré sano y salvo a su cuartel. Es lo menos que puedo hacer por haberme salvado. - Sólo hice caso a lo que decía el extraño antrolobo y mirando atrás podía ver cómo Pendragón tenía problemas para llevar el peso muerto de la escoria que empeoró mi brazo. A paso lento pero seguro llegábamos al cuartel y en el momento que pusimos un pie en la entrada, unos guardias, encabezados por Artorias cargaron contra nosotros. Los demás se detuvieron a media carga, pero Artorias se detuvo a unos metros de mi y del antrolobo. En el instante en el que vino, llamó a unos médicos para que me tratasen. Me vendría bien la asistencia, así que me trataron en el lugar en el que estaba.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Lun Feb 01, 2016 5:25 am

Ayudamos al grupo de Duesel a entrar en las instalaciones, seguidamente que llegaban los paramédicos que habíamos llamado. Ayudamos a los paramédicos quitando las armaduras de Duesel y el Antro-Lobo mientras que Pendragón junto a los Soldados, escoltaban al líder de la facción fanática Hume a su celda. Casualmente, Bowgan se encontraba deambulando por los exteriores del Cuartel y al ver a Duesel tendido en el suelo mientras lo sanaban lo alteró de tal forma que salió corriendo hacia nosotros, preocupado de que Duesel estuviese muerto. Reaccioné levantándome del suelo donde teníamos a Duesel para pararlo en seco y calmarlo.

"Calma Bowgan, no estorbes a los paramédicos que están atendiendo a Duesel y al Antro-Lobo." - Hablé con tal de calmarlo.

Bowgan entre lágrimas y emociones observó que junto a Duesel se encontraba un Antro-Lobo que le parecía conocido, a lo que me preguntó si lo conocía. Expresé mi respuesta moviendo mi cabeza de lado a lado, debía preguntarle directamente a Duesel cuando se encontrara en mejor estado. Le pedí a Bowgan que fuese donde Alraheim e informara que el grupo de Duesel había regresado, debía distraerlo con alguna tarea para que se distrajera y permitiera a los paramédicos terminar su trabajo.

Al momento, los Soldados que se encontraban vigilando la entrada hicieron un llamado de alerta ya que habían observado un grupo grande acercándose. Mal momento y más aún con Duesel herido en cerca de la puerta principal, lo pocos soldados que estábamos en el frente del Cuartel nos preparamos para un combate apresurado en las afueras del Cuartel. Cuando el grupo se acercó, resultó ser el grupo de exploradores que habíamos enviado hace tiempo, esta vez traían consigo algunos habitantes que se habían escondido en sus hogares a la vez que informaron pequeños encuentros con la facción fanática Hume, pero por suerte, nada significativo como un combate a muerte. Dejamos el grupo entrar al Cuartel y por consiguiente me quedé junto a Duesel y los Paramédicos por si necesitaban alguna ayuda.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Lun Feb 01, 2016 6:56 pm

Seguí con el papeleo. Al parecer, los reportes de que la federación hume haya estado aquí, parecería que se había esfumado por completo. Ya no habían amenazas en el pueblo, pero lo que me mantenía intranquilo era el hecho de que Duesel y Pendragón no hayan vuelyo aún. Qué les estará tomando tanto tiempo. La espera se hacía cada vez más eterna, hasta que salí para ver que sucedía y pude ignorar el panorama. Por fin habían llegado y el peso que tenía encima se desvaneció por completo. "Por poco. Creí que tendría que irrumpir en la base enemiga." Suspiré de alivio y me dirigí hacia Bowgan para consolarlo, pero el antrolobo que venía con Duesel y era muy parecido a Bowgan, sólo pudo admirar con asombro y nostalgia a éste. Lo que pude notar a simple vista es que tenía tres cinturones pequeños en su brazo derecho. Sólo se acercó lentamente a Bowgan, lo tomó del mentón, o del hocico en este caso para admirarlo y luego vi como sus ojos se llenaron de lágrimas. Abrazó a Bowgan, lo cuál no sólo le extrañó a el, sino también a todos los presentes.
- Te extrañé tanto. - Al parecer lo conocía, ese abrazo me dio a entender de que ellos habían pasado mucho tiempo sin verse. - Mi precioso Iggysh, mi hijo. - "... ¡¡¿¡HIJO!?!!" Esa palabra casi me tomó por sorpresa. Para empezar, éste completo desconocido llamó a Bowgan "Hijo". Bowgan parecía tampoco conocerlo y todo esto me daba bastante mala espina.
- E-Espera. ¿Q-Quién te da derecho a llamarme h-hijo? ¡No es cómo si fueses m-mi padre, s-si te acabo de co-conocer! - El Nerviosismo y la extrañeza de Bowgan eran evidentes. Nadie en su sano juicio creería que una persona es su padre sin pruebas. El antrolobo parecía decidido y se sacó uno de los cinturones que llevaba en el brazo. Tenía una especie de anmuleto y sorpresivamente el nombre "Bowgan Iggysh" inscrito en él. Bowgan miró sorprendido el anmuleto que llevaba el extraño antrolobo y llevó su mano a un cinturón en su brazo. Al ver más detenidamente el anmuleto, vi que éste sólo era una mitad. Bowgan tenía el mismo anmuleto, pero la gran diferencia es que era la otra mitad, y ambas encajaban.
- Mandé a hacer éstos amuletos con un único fin. Entregarle la otra mitad... - Cortó de raíz la sección, quedando sólo el anmuleto y volvió a poner el cinturón en su brazo mientras hablaba - ... A mi hijo cuando cumpliese su prueba de adultez. - Sacó del cinturón el anmuleto, el cuál tenía una forma de collar al sacarlo del cinturón. Lo unió al otro pedazo y lo puso en el cuello de Bowgan. - Me alegra por fin poder conocerte. - La escena era algo tierna, pero a mi me interesaba saber quien era éste tipo. El antrolobo me miró y usando señas de manos me dio un mensaje. "Es bueno volver a verlo, Alra. Espera..." Ese tipo de señas sólo la hacía una persona...
- ¿¡Marqués Pheone!? - Todos miraron sorprendidos. ¿Qué hacía alguien como el marqués Pheone aquí?

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Mar Feb 02, 2016 2:31 am

Los paramédicos llegaron en el acto y comenzaron a tratarme. Vi a mucha raza suelta, así que supuse que el Juez Alraheim ya dio una señal positiva. Eso me llenaba de alivio, pero lo que dijo aquél hune en ese almacén hacía que me preocupase un poco por la seguridad de Mysidia. "Esa mierda de apoderarse del continente... Tan sólo espero que sea una amenaza sin fundamentos" pronunciaba en mi cabeza, y entonces recordé algo al ver al extraño antrolobo. "Espera... Si Bowgan me ve así le dará un infarto..." Habían puesto una venda impregnada con antibióticos en mi cintura y usaba una venda en el brazo para no tener problemas en el hombro. De seguro eso asusta a cualquiera, y justo en ese momento Bowgan se pasó cerca de la entrada y me vio con todos los paramédicos e instintivamente corrió a la entrada.
-¡D... Duesel! Ay no, ay no. Sabía que no debía de... dejarte ir s... solo... - Entre lágrimas, Bowgan se ahogaba y le daba hipo. No me agradaba cuando él se ponía así, ya que Bowgan ha perdido tanto y derramado tantas lágrimas que en parte me sentía responsable por dejarme herir.
-¡Ya basta Bowgan! ¡Ack! - Pasaron a llevarme parte del hombro mientras trataban mi herida. -Sólo ha sido una herida en la cintura. Sabes bien que he recibido peores. - Darme cuenta de que mis intentos por calmarlo no servían de nada, me sentí en parte aliviado cuando el antrolobo que me ayudó a llegar al cuartel vio a Bowgan. Luego todo se puso raro. Lo tomó de la punta del hocico y lo movió para verlo mejor. Parecía que lo reconocía y se puso a llorar frente a el. "Lo que me faltaba, otro llorón." Dije con un poco de rabia. Ya tenía a Bowgan como preocupón alfa, pero esto era ridículo. Luego vino lo extraño... Cuando dijo que lo extrañaba, pensé que sería alguien que conoció en sus misiones, ya que Bowgan me confesó que había vivido toda su vida sólo. Pero cuando...
-¡¿Su hijo?! ¡Agg... DIABLOS! - Me sobrexalté y al levantarme en señal de sorpresa abrí la herida de mi cintura. Los paramédicos rápidamente me hicieron sentarme en uno de los adoquines del patio de entrenamiento para volver a cerrar la herida y poder cambiarme vendajes. Me tomó enormemente por sorpresa. Bowgan siempre me dijo que lo habían abandonado desde muy niño y que vivió por un tiempo del hurto para sobrevivir. Si éste era su padre entonces ¿Por qué lo abandonó? Parecía muy feliz en ver a Bowgan y no era de esperarse, Noventa años es mucho tiempo. ¿Por qué lo habrá hecho? Después de poner un collar a Bowgan y de tirar el cinturón que tenía al suelo, lo vio detenidamente. Se notaba en los ojos un sentimiento de melancolía, como de tristeza, pero también de felicidad. No había notado que Alraheim estaba ahí, por lo que el antrolobo hizo unas señas con la mano, o con su pata, en este caso. Cuando Alraheim hablo...
-¿¿¡MARQUÉS!?? ¡Nggh! - Como supuse, el exabrupto me había hecho abrir la herida. Las sorpresas parecían no acabar, yo sabía que era de la nobleza.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Mar Feb 02, 2016 4:08 am

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El patio del Cuartel se había convertido en un punto de reunión entre Alraheim, Duesel, Bowgan y éste Antro-Lobo quien parecía ser su padre y a la vez un Marqués llamado Pheone. No le daba mucha importancia al asunto, no entendía más allá del hecho de que Bowgan se reencontrase con su Padre, pero seguramente en algún momento me lo harían entender. Me retire del lugar, sentía que debía darles un espacio a solas para que pudiesen socializar y platicar cosas de Padre e Hijo, me dirigí hacia la habitación donde habíamos llegado al principio para alistar mis cosas nuevamente (-Como si acaso tuviese demasiadas) y dar una vuelta por el pueblo. Técnicamente no habíamos erradicado el problema de la facción fanática Hume pero sentía que debía salir a dar una vuelta por el pueblo, seguramente para meterme en algún problema.

Al salir de la habitación pasé por las mazmorras, debía observar las caras de los soldados enemigos a los que habíamos enfrentado y preguntarles algunas cosas. Terminé acercándome a la celda de uno de los Generales o Capitanes, no sabía con exactitud su rango, a los que habíamos enfrentado en la última oleada.

"¿Hacen ésto por diversión o por obligación?." - Pregunté al encarcelado.

El Hume me sonrió, exclamando que era lo más parecido a el perrito faldero del Juez Alraheim, una monstruosidad que debía ser eliminada junto al resto de las demás razas impuras ajenas a los Humes. El Hume siguió hablando de cómo hacían su labor 'divina' al erradicar las demás razas a medida que se expandían, a lo que terminó contestándome; *Al principio eran simples órdenes, eliminen esto, capturen aquello y lo hacíamos sin rechistar ya que la paga era excelente, pero con el tiempo, terminó gustándome a tal grado que hasta podría eliminar a un simple Moguri sin costo alguno.* Finalizó la charla soltando una carcajada, la cual fue interrumpida al sentir que mis ojos lo miraban fijamente con un deseo de muerte más allá que el de un par de enemigos en el campo de batalla.

"Me das lástima..." - Respondí al silencio del Hume.

Me alejé de la celda, debía retirarme de las mazmorras antes de que la ira que recorría mi cuerpo se apoderase de mí y terminase masacrando a todos los encarcelados. Su carcajada resonaba en mi cabeza, volvía a caer en mis lagunas mentales, seguía reviviendo ese momento doloroso en el cual seguía cayendo en la oscuridad de un Abismo, sin poder reaccionar ni moverme mientras observaba las caras borrosas pero sonrientes de los que me veían caer al igual que escuchaba sus horrendas carcajadas. Sus siluetas eran lo más parecido al de los Humes, debía ser por ello el cual me producían tanto odio el solo verlos. terminé regresando de mi laguna mental, golpeando con toda mi fuerza las paredes de la mazmorra. Estaba lleno de odio y quería venganza, por lo que terminé saliendo de la mazmorra, pasando por el patio principal del Cuartel y por consiguiente, por las puertas principales. Mi dirección en ese momento era el pueblo, con algo de suerte, me cruzaría con algunos fanáticos Humes a los cuales podría repartir, como le dice Alraheim, algo de 'Justicia'.
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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Juez Alraheim el Miér Feb 03, 2016 2:31 am

No me podía creer que el marqués de Aladar estuviese aquí, sobretodo que haya venido sin aviso previo. Aladar es una ciudad en un país aliado. Las ciudades se cuidan a través de los marqueses, que rigen cada región del país. Pheone es el marqués de Aladar y un gran amigo mío. Lo conozco desde mucho antes de la guerra oscura y verlo aquí si que era una sorpresa. Tenía un mal presentimiento y no podía sacarmelo de la cabeza.
- Y... ¿Por qué me abandonaste? ¿Acaso no me querías? - Las palabras de Bowgan me distrajeron por un momento. La pregunta me remontó a mi infancia, cuando mi padre me abandonó por que creía que era débil. Por supuesto, conocí después la historia de todo el asunto.
- ¿No quererte? Te amaba con toda la fuerza del mundo. A ti y a tus dos hermanos. - Recordaba que Pheone tenía dos retoños. Me asustaba saber que habría pasado con ellos. - El asunto es muy difícil de explicar. Quizás les debería contar todo en privado. - Me interesaba saber que había sucedido. No he tenido noticias de los marqueses del resto de las regiones del pais y francamente me tenía preocupado el asunto.
- Entonces hablemos en mi oficina. - Bajaba la cabeza y sentía que el corazón se me iría a salir en cualquier momento.
- No se ve muy feliz, juez. - Tal parece que Pheone podía interpretar muy bien mis estados de ánimo a la perfección.
- Siempre puede adivinar, marqués. - Exclamé. - La verdad es que temo que no sean buenas noticias. - Dije, mientras los invitaba a entrar a mi oficina.
- No es más que la realidad, juez. Las cosas están más tensas de lo que piensa. - Entramos todos, salvo Artorias, que no había notado que se había retirado. Al entrar, les ofrecí a todos un asiento. Pedí algo de ropas para Duesel, quien estaba forzado a cambiarse por que su armadura había quedado impregnada con sangre. Y a Pheone, quien parecía alguien distinto sin su armadura.
- Bien, creo que debería empezar con Bowgan. Él fue uno de los menores de mis hijos. Su madre murió al dar a luz, lo que me hizo caer en un abismo de pena. Pero tener al pequeño Bowgan en mis manos... Eso me dio felicidad. Juré que lo protegería cómo a sus hermanos. Pero algo pasó. - Podía ver a Bowgan mirar atentamente el cambio sombrío que tenía la cara de Pheone. - Alguien entró a mi habitación, donde dormía con mi hijo para protegerlo, con intenciones de asesinarme. Yo me defendí y le rompí la mano al agresor, pero él se llevó a mi hijo sin que yo pudiese hacer algo para defenderlo. El vacío comenzó a apoderarse de mi corazón al saber que no volvería a ver al pequeño Bowgan, pero nunca perdí las esperanzas. Lo que pasó después, fue cuando mi hijo del medio, Ferro, cumplió los ochenta. Mi consejero murió de vejez, por lo que contraté de consejero al mago de la corte... nunca imaginaría que el mago fuese un doble cara de la federación hume. Asesinó a mis guardias y me encarceló. Mis hijos lograron escapar, por suerte... Pero yo terminé en una sucia celda por al menos un mes. El mago llamó a una conferencia de paz a mi nombre y puso veneno en el vino de los marqueses, eliminandolos a ellos y organizando matanzas. Los que escaparon pudieron organizar una rebelión, encabezada por los hijos de los marqueses asesinados. En ellos estaban incluidos mis hijos... - Esto no me gustaba nada. Si atacamos a un tipo de ellos, estaríamos atacando a toda una nación. Cetus no necesita otra guerra con todos estos conflictos internos. - Ellos lograron sacarme de la celda y liberarme, pero entre más atacabamos, más se expandían por todo el país. Al final, me volvieron a capturar junto con Ferros y... - En ese instante, se volvió a demacrar la mirada de Pheone. Ya me imaginaba el descenlace. -... Lo quemaron frente a mí. Sus gritos, sus "duele, papá, ayuda, no puedo aguantar más" me atormentan hasta ahora. Mi hijo mayor desapareció después de eso y en cuanto a mí, mucho del marqués que conoció hace mucho tiempo murió aquél día, juez. - Esto era peor de lo que imaginaba. Además de ser tiranos, también eran sádicos. - Estuve dos meses sufriendo torturas, pero gracias a sir Duesel, podré seguir guiando la resistencia. Lo oí de ellos, están aquí, en Cetus. - El hecho de que estén aquí, es que ya debieron haber tomado su lugar natal. Cetus parecía estar en su lista ahora y eso podría darnos parte de la ventaja que necesitabamos. Debíamos expulsarlos primero del continente y luego seríamos capaces de eliminar el problema de raíz de una vez por todas. Si podía lograr que la resistencia nos ayudase, podríamos eliminar el problema central para así poder enfocarnos de lleno. Sentí un golpeteo y uno de mis guardias entró a mi oficina.
- Señor, nos informan que un grupo inmenso se avecina al cuartel. - Diablos, no estamos preparados para otra defensa.
- ¿Viste quienes son? - Pregunté algo asustado
- ¡Sí, señor! Parecen un tipo de resistencia. Son treinta y cinco hombres y mujeres, armados y todos de diferentes razas. Su representante dice que quiere ver a su lider. - Di un pequeño suspiro de alivio. Al parecer era el grupo de Pheone.
- Bueno. Marqués, os ofresco mi ayuda parcialmente. No puedo declarar una guerra de la noche a la mañana, pero sí puedo ofrecer un intercambio mutuo. - Lo más seguro es que con la corrupción dentro de la guardia del senado, posiblemente sobornen humes para hacer su trabajo sucio.
- Lo escucho, juez. - Me intercambió una mirada sería. Él sabe que no haría esto si no fuese importante.
- También tengo problemas con ratas traicioneras. Si podemos eliminar un problema, podremos acudir inmediatamente al otro, si su grupo está de acuerdo. - Pheone asintió y fue hacía el patio, donde le esperó un cálido y emotivo reencuentro. Les presentó a Bowgan a todos y yo le di la ubicación de la base. En el senado estarían en peligro. La base sería el lugar más seguro donde podrían estar y además podrían defenderlo si hacía falta. Me dirigí a Duesel y le hablé.
- Bien, Duesel. Yo debo partir a Solde Ruetha. Si puedes, llévalos a la base en macalania y despídete de la ciudad. Llegarán guardias mañana en la mañana, por lo que te conviene irte rápido si no quieres que te atrapen en el camino. Despídete de Artorias si puedes. - Me dirigí a mi oficina por mis cosas para cedersela al capitán de Solde Ruetha. Confiaba en que llegarían bien. Tomé mi carruaje privado y tomé rumbo a Solde Ruetha.



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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Duesel Hawkner el Miér Feb 03, 2016 5:48 am

La enfermera me dijo que no me volvería a sellar la herida si la seguía abriendo adrede, así que en silencio me tocó admirar la escena. Bowgan aún parecía dudoso de lo que pasó, pero el marqués Pheone estaba preparado para contárnoslo todo. También me sentí en mi derecho de escuchar la conversación que se tejía, así que los seguí. Dentro de la habitación me puse cómodo y me senté en una de las sillas. Me trajeron una nueva gabardina y una nueva camisa de lino. Mi armadura estaba limpia a mi lado, aunque algo húmeda. Supongo que tendría que esperar a que secara, ya que no quería mojar los vendajes. El brazo me picaba por lo del hombro, pero podía ignorarlo. El dolor de mi cintura, no tanto.
-Bien, creo que debería empezar con Bowgan. - La madre de Bowgan había muerto al dar a luz y se notaba la trsteza en la cara del lobo cuando nos contó sobre cómo al no llevarse la vida del marqués, se desquitaron con el. Nos contó sobre la traición que sufrió y sobre el envenenamiento de los demás marqueses. Traición, regicido, asesinatos, muerte... Conocía cada vez más a la Federación Hume y sus enfermos fines que dejaban en ridículo a nuestra raza, pero el haber quemado al hijo a los ojos de su propio padre fue la gota que derramó el vaso. Había un límite de lo que se debe hacer y lo que no, pero eso ya lo sobrepasó. Aunque aún tenía que lidiar con la red de corrupción, bien podría encargarme también de esos desgraciados de la federación hume. Al final, el Juez Alraheim le propuso un trato al Marqués. Era un trato mutuo, el de ayudar con la red de corrupción mientras se encargaban de la federación hume en Solde Ruetha. El trato me pareció un poco cruel, pero contando de que podrían sobornar a los de la red para apuñalarnos y quedarse con Solde Ruetha me parecía a mi la mejor opción a seguir. Dentro de poco se informó sobre un avistamiento masivo de un ejercito, pero resultaron ser las tropas del marqués. Fue un emotivo encuentro en la entrada.
-Os quiero presentar a alguien. - Dijo el marqués, poniendo de frente a Bowgan. -Mi hijo perdido, Bowgan Iggysh. - Muchas de las curanderas, magos y espadachines saludaron a Bowgan con una sonrisa mientras casi sin notarlo, un bqngaa fortachón me dio una palmada en el hombro herido, lo que me hizo dar una mueca de dolor.
-Ups. Mis mas sinceras disculpas, noble hombre. No vi la venda en sus manos. - Los dientes sonrientes del bangaa y su armadura verde me indicaron que se sentía mal por todo. Un antrolobo estaba con él y le reprochó por su mal comportamiento. Ambos parecían seguir la senda de la espada y el escudo y me veían cómo un ejemplo a seguir. "Más pupilos... hehe." En mi interior reía de emoción. El Juez Alraheim me llamó la atención y me dijo que escoltara a todos a la base. Desconocía los motivos, pero me resigné a asentir y seguir. Por el camino me encontré con Artorias, el cuál parecía patrullar la ciudad. Me acerqué a él.
-Bien, Artorias. Has sido un gran camarada y compañero, pero debo retirarme. Eres libre de seguirnos, pero una cosa es segura. Si nos separamos aquí, puede que no nos veamos por un tiempo. El Juez Alraheim se ha ido a Solde Ruetha y se ha llevado a los presos para interrogarlos, así que no queda nada que hacer. La federación hume se la pensará dos veces si decide atacarnos otra vez, pero yo también tengo una misión, una cruzada. Si decides seguirme, puedes unirte al grupo. - Dicho esto, me retiré con destino a la salida de la ciudad. Nuesto destino sería el bosque de macalania, así que apresuramos el paso. Iríamos a pie, por lo que las provisiones para todos sería crucial.


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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

Mensaje por Artorias el Miér Feb 03, 2016 8:02 pm

Vagaba ciegamente lleno de odio en un Pueblo casi desolado, pateando cualquier cosa que se atravesara en mi camino. Quería pelear contra cualquier Hume que encontrara en el camino, pero no conseguía ninguno. Parecía que habían sido erradicados o se habían retirado del pueblo que habían perdido. A medida que seguía caminando, mi mente enojada me hacía jugarretas, permitiéndome ver las siluetas borrosas de mis lagunas mentales ocasionando de esta forma que cargara en contra ellas, solamente para terminar chocando con objetos que habían en el camino o destruyendo el interior de los locales.

Terminé desmayándome en alguna parte del pueblo, casualmente cerca de la Plaza donde me había encontrando con Duesel. Seguramente fue producto del estrés o carga mental por el cual estaba sufriendo. Me acerqué y senté en el mismo banquillo cercano a la fuente al cual me había sentado la primera vez, debía calmarme y no se me ocurría otro sitio al cual ir. Pasó algo de tiempo, el sol volvía a bajar, mostrando un admirable atardecer. Me dejé llevar por el paisaje, calmando de esta forma mi mal carácter. Empezaba a oscurecer, por lo que recordé que Duesel y Alraheim seguían en el Cuartel y debía regresar junto a ellos. Me levanté y me puse en camino al Cuartel, mientras caminaba, observaba que los habitantes del pueblo regresaban a sus respectivos hogares y sitios de trabajo, por lo que suponía que la situación en el pueblo volvía a normalizarse, volviendo a destacar lo activo y movido del pueblo. Para mi sorpresa, durante mi caminata me cruzo con un gran grupo de personas, entre ellos Duesel. Se acercó a mí para informarme que debía partir a Solde Ruetha por órdenes de Alraheim para seguir su lucha en contra de la facción fanática Hume.

"¿Qué es Solde Ruetha?." - Pregunté al escuchar su nombre.

Uno de los integrantes del grupo de Duesel se acercó a explicarme que era lo más parecido a la Capital de todo Cetus. No conocía la Capital de Cetus, no pensaba inclusive que existiera una especie de Capital. Duesel mencionó que podía acompañarlo en Solde Ruetha en su lucha contra la facción fanática Hume, no estaría mal ir a Solde Ruetha si los asuntos en Mysidia estaban resueltos, pero Duesel cargaba algo de prisa y su grupo no podía esperar.

"No me molestaría volver a servir con usted Sir Duesel. Adelántese sin problemas que yo seguiré luego mi camino a Solde Ruetha." - Respondí y me despedí de Duesel.

Me despedí de Duesel y este partió enseguida con su grupo. Alraheim había partido igualmente con anterioridad y yo debía organizar y empacar mis cosas antes de partir. Pero antes de partir, decidí hacer una última parada, en la Cafetería Vivi. Ordené un Pie de Limón, como me había recomendado Duesel, estaba bueno como de costumbre y junto al café, le daba su toque especial. Luego de merendar, pagué mi cuenta y me despedí de los encargados que tan amablemente nos habían atendido en todo momento. Ya no sentía ataduras por el Pueblo, por lo que caminé y empecé mi viaje lejos del Pueblo.

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Re: Un Pueblo Mágicamente Colorido

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